«Los mecanicistas que admiten que haya finalidad en la naturaleza son raros, y los finalistas que niegan el mecanismo y su función necesaria en los seres naturales son, si es que los ha habido, rarísimos. […]. Normalmente, el mecanismo excluye el finalismo, pero el finalismo no excluye el mecanismo; por el contrario, lo implica necesariamente». [Etienne Gilson]