«Las preguntas más difíciles que me han hecho, no fueron en los exámenes los profesores, sino las que me hicieron los chicos. … . Contestar a una pregunta de un chico a uno lo pone en dificultad … porque el chico tiene algo que ve lo esencial y lo pregunta directamente, y eso produce un efecto en quien escucha la pregunta, de maduración interior. O sea, los chicos hacen madurar a los  grandes con sus preguntas» (Papa Francisco, febrero 2016)