Fe y razón en la ciencia del alma, el desafío de la Asociación Argentina de Psicología Realista “Ecce Homo”
A 10 años de su creación
“A todos cuantos ahora sienten hambre de la verdad les decimos: id a Tomás de Aquino”
Pío XI, Studiorum Ducem
Enero, 2026
Allá por enero del año 2014 nos dimos cita –en cercanías de San Rafael, Mendoza (Argentina)– un puñado de católicos profesionales, unidos además por el regalo de la amistad, para considerar el modo de responder a una inquietud que se repetía y acrecentaba con el correr del tiempo. En términos generales, diríamos que esa inquietud pasaba por lograr aunar en la vocación de cada uno de nosotros, la vida de fe y el ejercicio de la profesión.
Fruto de ese encuentro salieron unos párrafos que intentaron dar identidad y respuesta a la pregunta de quiénes somos: un grupo de profesionales en general y psicólogos en particular, de estudiantes, de sacerdotes, en fin, de un variado número de aficionados que con el correr de los años se ha ido ligando en el común estudio del alma humana. En algunos casos, como tarea casi inescindible del oficio elegido, en otros como simple y loable inquietud ante el misterio humano, pero en todos como genuino afán de encolumnarnos detrás de la perenne tradición de la sabiduría grecolatina y cristiana [1].
Podríamos decir que eso proverbial en los amigos de desearse el bien y practicarlo juntos buscaba encarnarse en proyectos concretos que, además, nos convocaban en torno a la noble ciencia del alma. Así fue que al preguntarnos ¿qué hacemos? Quisimos comprometernos a lo siguiente: nos proponemos rescatar –como reacción ante el racionalismo moderno– la savia vivificante de la tradición clásica, mostrar su vigencia y perennidad.
“Tradición” hemos dicho, y es preciso tomar cabal conciencia de lo que ella significa. Entre otras cosas, implica saber que no se inicia todo con Ecce Homo. Había alma antes, y ciencia del alma antes. La frecuente ´amnesia del descubridor´ que denunciaba Sorokin nos debe mantener vigilantes ante cualquier pretensión de originalidad en aquello que no cabe. La originalidad se nos exige para otras cosas, pero no puede significar una pretensión de fundar nuevos criterios a cada paso o atribuirle a nuestra tarea un valor único que no lo tiene; tal actitud nos expone a una autorreferencialidad desaconsejable.
Ni somos los inventores de Santo Tomás, ni hemos reservado los derechos de cita del Santo Doctor. Pero sí sabemos con certeza que su enorme figura es guía y fundamento, tanto para los principios constitutivos de la ciencia del alma como para el desarrollo de su extensión práctica, tal como es –por ejemplo– la psicoterapia. Y en esto hay muchísimo por hacer.
En aras de profundizar una verdadera psicología, cómo desconocer a los grandes tomistas del siglo XX, en particular aquellos que se han ocupado especialmente del insondable dinamismo humano: Cornelio Fabro, Francisco Barbado Viejo, Santiago Ramírez, Victorino Rodríguez, Ubeda Purkiss, Agustín Gemelli, Robert Brennan, por nombrar algunos. Cómo no considerar a los clásicos que han colaborado a profundizar en la vinculación entre el orden sensitivo y el propiamente moral: Jean Pierre Schaller, Henri Bless, Luis María Mendizábal, por citar tal vez los más consultados entre los ámbitos que frecuentamos. Nuestro reconocimiento especial a los argentinos que han marcado un camino, tales como Leonardo Castellani y Octavio Derisi, y en especial a aquellos que han mostrado la proyección clínica de la tradición grecolatina, particularmente Abelardo Pithod y Carlos Velazco Suárez. En plena vigencia y aún entre nosotros, con una tarea gigantesca de diálogo entre la filosofía y las ciencias segundas, el padre Juan José Sanguineti, de vasta trayectoria académica. También debemos mencionar la sostenida tarea que viene realizando Martín Echavarría en la conformación de una ciencia del alma que encuentre en Santo Tomás los principios fundantes. En nuestro continente, tenemos constancia además de los grupos de psicología tomista que desarrollan sostenidas tareas de investigación, docencia y clínica en Chile, Brasil, Perú, México. Otro tanto, nos consta, en España e Italia [2].
Y mencionamos especialmente a nuestro querido maestro Mario Caponnetto, impulsor y guía doctrinario de la Asociación. Dar cuenta de algunos de sus escritos pertinentes a nuestra preocupación es sólo una manera de ratificar lo que entendemos por “tomismo vivo” (ver nota al pie) [3].
Hemos querido ser analíticos (aunque incompletos, ciertamente) sólo a efectos de dimensionar todo lo que tenemos sobre nuestras espaldas. Capítulo aparte merecen autores modernos (y ajenos a la formación tomista) con claros nichos de preocupación filosófica y –por qué negarlo– aciertos parciales que reclaman –como hizo Santo Tomás en su tiempo– una recepción crítica, honesta y oportuna. Estamos convencidos de que el tomismo no es esencialmente una competencia de citas ni mera enunciación memorística. Su vigencia no es obsesión por encontrar para cada pregunta una cita forzada, sino que consiste en descubrir la savia viva que corre por su pensamiento. Nuestro Buey Mudo no es una curiosidad arqueológica sino testigo perenne de la verdad esencial, por ello su legado es una invitación a avivar el pensamiento.
Como Asociación, nuestro honor será someternos a ese legado y centrarnos en ser buenos transmisores. Pero inmersos en el tiempo que nos toca y atentos a los aportes que el siglo ofrezca. Como hizo Santo Tomás, que no era tomista sino realista.
Ahora bien, ¿para qué lo hacemos? También dejamos planteado ya desde nuestros inicios: estamos convencidos de que la Verdad no pierde vigencia. La Verdad salva y la Verdad cura. Con tal motivo, nos proponemos en la Asociación descubrir los principios fundantes de la antropología pero también ahondar en su extensión operativa o saber práctico que es la psicología aplicada, particularmente la psicoterapia.
En tal marco, estaremos abiertos a todo lo real, dispuestos a encontrar la verdad allí donde se presente, sabedores de que “la verdad, diga quien la diga, siempre viene del Espíritu Santo”. Bien hacía Robert Brennan en recordar que “es más conforme con la evidencia científica considerar al hombre como sujeto propio de las funciones vegetativa, sensitiva y racional, y considerar su alma como el primer principio operativo por el que vive, siente y entiende, que proponer una solución monista o falsamente dualista de los problemas de la psicología humana. El investigador que reconozca que la persona humana es un compuesto de espíritu y de materia, no tendrá dificultad ninguna en comprender el significado de los datos descubiertos en el laboratorio o en la clínica. El que considere con Santo Tomás de Aquino que “el hombre es una sola sustancia, compuesta de elementos opuestos, psíquicos y somáticos, estará libre del temor idealista a que la psicología termine materializando el espíritu humano, y estará libre del miedo positivista de que la psicología se desvanezca en el reino de lo incognoscible, al inmaterializar el cuerpo humano” [4].
Siempre será un ancla conceptual para el misterio humano aquello de que “el alma humana es como horizonte y confín de lo corpóreo e incorpóreo, en cuanto que es sustancia incorpórea, forma, sin embargo, del cuerpo” [5], y que “en todas las criaturas hay alguna semejanza de Dios, sólo en la criatura racional se encuentra la semejanza de Dios como imagen (…) ésta representa en semejanza específica, mientras que el vestigio representa como efecto, que imita su causa sin llegar a la semejanza específica” [6]. Somos a imagen y semejanza divina, he aquí el norte de la inigualable vocación humana.
Ahora bien, ¿cómo hemos intentado traducir en tareas concretas nuestro afán? En términos generales, convocando a todos los que tengan sed de conocimiento e investigación, a los que quieran unir esfuerzos para el rescate de una psicología realista. Mancomunando intereses y proyectos, sistematizados por el plan general de acción propuesto por la Asociación.
A la fecha, desde nuestro primer encuentro fundacional en el año 2014 (San Rafael), sobre psicología realista y tomista en general, han tenido lugar cuatro congresos: “Sentidos Internos y Psicopatología” (2016, San Luis), “Fundamentos para una psicoterapia” (2018, Mar del Plata), “Homenaje a Abelardo Pithod” (2021, Paraná), y “Apropiación realista de técnicas psicoterapéuticas. Fundamentación y práctica” (2024, Mendoza). En este año que recién empieza, realizaremos Dios mediante nuestro V Congreso Internacional, en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
También contamos con nuestras publicaciones, repartidas en tres volúmenes: Volumen 1 (2015): Sentidos Internos y Psicopatología; Volumen 2 (2017): Sentidos Internos y Psicopatología, y Volumen 3 (2019): Fundamentos de Psicoterapia. Y en cuanto a proyecto editorial, hemos reeditado en el año 2024 el libro “El alma y su cuerpo. Una síntesis psicológico-antropológica”, de Abelardo Pithod, cuya lectura recomendamos especialmente.
A eso habría que agregar los cursos cuyo detalle se encontrará aquí: https://eccehomopsicologiarealista.com.ar/nuestros-cursos/, y la sucesión de ateneos que se viene realizando con diferentes profesionales.
Vayamos concluyendo, con la seguridad de que “Tomás se cuenta entre esos gigantes del pasado, porque su obra tiene un valor que el tiempo no erosiona, el de la verdad que es invencible y retorna” [7]. Santo Tomás está ahí, desafiando los siglos. Frente al hombre moderno que agoniza y se llena de estertores, Tomás sigue inmóvil, silente y robusto. Y tiene mucho que decir al hombre de hoy, y a los planteos epistemológicos del presente. Cuenta con las llaves que permiten salir de aquellos callejones ciegos, o mejor aún, tiene la proverbial ´salida por arriba´ de los indescifrables laberintos en los que deambula aturdida la ciencia moderna. Por todo esto, Ecce Homo es una invitación al cultivo de la amistad. Entre quienes nos sumamos a esta bella tarea, y con quienes nos unen aquellos lazos invisibles y eternos a los que aludimos al inicio con el término “tradición”. En particular, con nuestro santo, de quien diremos con Abelardo Lobato que “todo amigo de Tomás de Aquino se complace en llamarlo “Doctor humanitatis”, y cada uno a su modo, se esfuerza en ser un auténtico discípulo que, apoyado en los robustos hombros del maestro, descubre una nueva ´región de la verdad´ (…) Dondequiera que haya un hombre que busca la verdad sinceramente y con el método adecuado, allí hay un amigo de Tomás” [8].
Dr. Jordán Abud
Presidente “Ecce Homo”
[1] Los párrafos que están en cursiva pueden encontrarse en las definiciones esenciales de nuestra tarea, en la página de la Asociación: http://eccehomopsicologiarealista.com.ar/
[2] Subrayamos con insistencia que la referencia a autores y lugares afines a nuestra temática intenta ser un acotado botón de muestra representativo de una totalidad mucho mayor.
[3] La Voluntad de Sentido en la Logoterapia de Viktor Frankl. Estudio Crítico, Buenos Aires, Instituto de Ciencias Sociales, 1985; “Angustia existencial e inquietud cristiana”, en Psychologica, n. 3, Buenos Aires, 1979; “Cura médica de almas”, en Psychologica, n. 5, Buenos Aires, 1980; “Las dificultades de la psicología escolar”, en Estrada, año 2, número 8, julio-agosto de 1981; “La ontología dimensional de Frankl en la perspectiva de la antropología tomista”, en Moenia, XXI, Buenos Aires, 1985; “La revalorización de la sindéresis en la noción frankleana de conciencia”, en revista Logos, n., Buenos Aires, 1994; “La psicología de la interioridad”, en Cuadernos de Espiritualidad y Teología, n. 16, Santa Fe, diciembre 1966; “Desarrollo histórico de la doctrina de los sentidos internos”, en Revista de la Asociación Argentina de Psicología Realista Ecce Homo, Volumen 2, 2017,65-109; “¿Qué es la Psicoterapia?”, en: Mesones Arroyo, Humberto, La Psicoterapia y las psicoterapias. Ed. Ananké, 2º edición. Buenos Aires 2004; “El sujeto de la psicoterapia”, Revista de la Asociación Argentina de Psicología Realista Ecce Homo 3:1–11, 2020; “Las dificultades de la psicología científica”, Revista e-aquinas año 3, febrero 2005, pp. 2- 23; El hombre y la medicina. Introducción a la antropología médica, Buenos Aires, Scholastica, 1992; Viktor Frankl, Una antropología médica. Instituto Sánchez Zinny, Buenos Aires, 1995; ¿Qué es la psicología? (coautoría) Gladius. Buenos Aires. 2016.
[4] Robert Brennan O. P., Historia de la Psicología según la visión tomista. Morata, Madrid, 1969, p. 262
[5] Summa contra Gentiles, II, c. 68
[6] S.Th I, 93, 6 in c
[7] Abelardo Lobato, Boletín de la SITA (Editorial, en Notiziario-News Bulletin, SITA, XIII, pp. 3-6)
[8] Ibidem