El símbolo como camino terapéutico

El legado de María Ana Ennis

Marzo, 2026

Tras la partida de la Dra. María Ana Ennis —"Mariana" para quienes tuvimos la suerte de compartir con ella— el pasado primero de marzo, se han escrito diversos documentos sobre su rol como creadora de la psicoterapia simbólica en Buenos Aires. Se ha destacado su formación con la Dra. Magda Arnold en la Universidad de Loyola, Estados Unidos, y su papel fundamental al resaltar el valor del símbolo como herramienta terapéutica.

Pero más allá de su vasto currículum académico, se escondía una mujer de convicciones y carácter fuerte. Mariana poseía una claridad admirable sobre la unidad de los diversos aspectos del ser humano; para ella, nunca se debía perder de vista la individualidad y particularidad de cada paciente, dedicando el tiempo necesario para conocerlos y acompañarlos desde el respeto hacia sus particularidades.

Para quien no conoce la psicoterapia simbólica, es esencial señalar que una de sus características fundamentales radica en su comprensión de la persona. Esta técnica se sustenta en la filosofía realista, la cual ofrece una comprensión profunda de la persona humana y su psicología. ¿Por qué importa esto en una técnica? Porque nuestra forma de entender a la persona determina cómo la abordamos, cómo acompañamos sus problemáticas e incluso la mirada que tenemos sobre sus posibilidades de crecimiento. Si entendiéramos al ser humano como alguien movido solo por condicionamientos, ¿dónde cabría la libertad personal o el sentido de trascendencia?

La historia de esta metodología tiene un hito en 1961, cuando Mariana ganó una beca para una pasantía en la Universidad de Loyola. Pese a su sólida formación filosófica, temió que la pasantía, relacionada con el estudio del Test de Apercepción Temática (TAT), la sumergiera en una corriente psicoanalítica con la que no comulgaba. Sin embargo, al conocer a su profesora guía, pudo descubrir con sorpresa que sus temores se desvanecían, ya que su profesora era, ni más ni menos, que Magda Arnold, otra figura destacada con quien compartía los fundamentos filosóficos para el estudio de la salud mental.

Tal como señala Irma San Juan (2004), durante ese periodo revisaron una técnica que la Dra. Arnold había recibido de un discípulo de Jung que trabajaba la interpretación de sueños a partir de los arquetipos colectivos de Jung. A diferencia de la concepción junguiana, Arnold y Ennis sostenían que los símbolos eran subjetivos y personales, afectados por la historia particular de cada sujeto. A su regreso a Buenos Aires, Mariana desarrolló esta premisa, pasando del análisis de sueños al trabajo con "ensueños despiertos". En estos, se entregaba al paciente una consigna —como "bajar por una escalera desconocida", "el fondo del mar" o "el castillo"— que servía de estímulo para que la imaginación proyectara contenido inconsciente. Con los años sus discípulos fueron aportando nuevas consignas que fueron enriqueciendo esta técnica.

El proceso terapéutico se articula en tres momentos: la simbolización, donde el paciente explora libremente el símbolo; la interpretación, en la que descubre el significado personal de las imágenes; y la aplicación a la vida, orientada a integrar esos hallazgos y encontrar un sentido que permita ordenar la propia vida.

Todo lo anterior es acompañado por el terapeuta, desde una mirada del hombre, que lo reconoce como un ser con voluntad y libertad, que si bien se ve empujado por sus pasiones, no está esclavizado por estas, ya que tiene inteligencia y voluntad que le permiten orientarse hacia aquello que le hace bien, entendiendo por bien aquello que está ordenado al ser de las cosas y de la persona humana misma. Lo anterior, requiere de cierta formación y conocimiento sobre el hombre, que es del todo coherente con la mirada que aporta la psicología integral de la persona.

Finalmente, Mariana siempre insistió en que el terapeuta no solo requiere formación técnica sino también un compromiso genuino con la búsqueda del bien y la verdad. Su legado permanece en sus discípulos, pacientes y quienes la conocimos.

Christian Schnake

Psicólogo clínico

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Schnake, C. (2026, marzo 21). El símbolo como camino terapéutico: El legado de María Ana Ennis. Asociación de Psicología Integral de la Persona. https://www.apsip.org/newsletters/marzo/2026

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